Y hoy, lejos de los grandes poderes, afirma: “Cada cargo tiene su encanto y sus chicharrones, pero el que más disfruto es el periodismo, y en ¿Quién quiere ser millonario? puedo ser yo”.
Sobre el atractivo de la versión colombiana, dice: “Gusta porque la gente aprende en familia; y los concursantes, de todas maneras, se van felices. ¿Qué más se le puede pedir a un concurso?”. Concurso que, según Laserna, le cambió la percepción del público, “siempre cariñoso y expresivo conmigo”.
A él le hubiera gustado seguir siendo expresivo, pero le tocó cambiar. “Aprendí a no tener tanta expresividad, para que los concursantes no creyeran que les estaba dando claves de las respuesta y se equivocaran”, sostiene.
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